¿Cuál Es La Forma De Tratar A Los Niños Down?

Cuál es la forma de tratar a los niños Down

Recibir la noticia de que nuestro hijo tiene una alteración cromosómica como el Síndrome de Down puede ser devastador; sin embargo, más allá de cualquier creencia o pensamiento, es sin duda un regalo de la vida que lo hace aún más especial, por ello requiere de todo nuestro amor y apoyo. Si quieres saber cuál es la forma de tratar a los niños con síndrome de Down, quédate a leer un poco más.

🌞Nuestros hijos y la competitividad del entorno

Todos tenemos claro que en estas sociedades cambiantes y competitivas se necesitan ante todo personas capaces de adaptarse a dichas exigencias. Tampoco dudamos que los niños británicos que logren entrar a los mejores colegios de élite tengan el día de mañana un buen empleo. No obstante, también es necesario preguntarnos…

¿Habrá valido la pena todo ese coste emocional? ¿El perder su infancia? ¿El seguir las pautas que sus padres tenían programadas para ellos desde que tenían 5 años?

Cabe decir que a día de hoy no existen estudios concluyentes que respalden la idea de que “acelerar” ciertas competencias, como es el caso de la lectura, en niños de 4 años sea tan positivo ni que repercuta a largo plazo en su desempeño académico. Lo que se consigue en muchos casos es que los pequeños empiezan a conocer dimensiones como la frustración, el estrés y ante todo, tener que ajustarse a las expectativas paternales.

Los niños están hechos de sueños y hay que tratarlos con cuidado. Si nos empeñamos en llenar su tiempo de objetivos que cumplir y competencias que asumir, cada día estaremos rompiendo un pedacito de sus alas. Esas con las que tal vez, alcanzaría el día de mañana sus propios sueños. Si les damos obligaciones de adulto cuando aún son solo niños, arrancaremos también las alas de sus cometas, para aferrarlos al suelo, haciéndoles perder su infancia.

Cuál es la forma de tratar a los niños Down

😚Crianza en niños con síndrome de Down

Frente a la aceleración de aprendizajes y competencias se hallan esos otros enfoques que a día de hoy, empiezan a abrirse paso con bastante fuerza, como son, por ejemplo, “la crianza respetuosa”, o el “Slow parenting”. Cabe decir, eso sí, que antes de optar por la aceleración, siempre sería más adecuado facilitar primeras aproximaciones. Unas aproximaciones relacionadas, por ejemplo, con acercar los libros a los niños de 3 o 5 años sin obligarles a leer o a iniciar el aprendizaje.

La curiosidad es la mayor motivación de un cerebro infantil, por ello, es adecuado que tanto padres, madres y educadores se alcen como facilitadores del aprendizaje y no como agentes de presión. Veamos ahora con detalle esos interesantes enfoques de crianza respetuosos con los ciclos naturales del niño y con sus necesidades.

Slow parenting

El “Slow Parenting” o la crianza a fuego lento es el fiel reflejo de esa corriente social y filosófica que nos invita a ir más despacio, a ser más conscientes de lo que nos envuelve. Por ello, en lo que se refiera a la crianza, se promueve un modelo más simplificado y paciente, con el que respetar los ritmos del niño en cada etapa evolutiva.

Los ejes básicos que definen el slow parenting serían los siguientes:

La necesidad básica de un niño es jugar y descubrir el mundo.

No somos los “amigos” de nuestros hijos, somos sus madres y sus padres. Nuestro deber es amarlos, guiarlos, ser su ejemplo y facilitar su madurez sin presiones.

Recuerda siempre que “menos es más”. Que la creatividad es el arma de los niños, que un lápiz, un papel y un campo tienen más poder que un teléfono o un ordenador.

Comparte tiempo con tus hijos en espacios tranquilos.

La crianza respetuosa

Estamos seguros de que ya has oído hablar de la crianza respetuosa. A pesar de que lo más conocido de este enfoque sea el uso del refuerzo positivo por encima de la sanción o las clásicas regañinas, este estilo educativo encierra otras muchas dimensiones que merece la pena tener en cuenta.

 Hay que educar sin gritar.

El uso de las recompensas no siempre es adecuado: corremos el riesgo de que nuestros hijos se acostumbren a esperar siempre gratificaciones sin comprender el beneficio intrínseco del esfuerzo, del logro personal.

Decir que “no” y ponerles límites no les va a generar ningún trauma, es necesario.

La crianza respetuosa hace uso intenso de la comunicación, de la escucha y la paciencia. Un niño que se siente atendido y valorado es alguien que se siente libre para conservar esos sueños de infancia y darles forma en la madurez.

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🌞Manejo del comportamiento en niños con síndrome de Down

¿Qué pasa con la molienda de los dientes, el colgando, el auto-hablar, las preguntas hechas una y otra vez?

Al igual que todos los niños, los niños con síndrome de Down (DS) van a presentar a los cuidadores comportamientos desafiantes, y requieren expectativas claras sobre el comportamiento “bueno” y la fijación de límites apropiada en comportamientos inaceptables. Sin embargo, a veces incluso las mejores estrategias de manejo del comportamiento que funcionan con la mayoría de los niños no parecen ayudar o no parecen apropiadas para su hijo con DS.

Los niños con DS tienen diferencias neurodesarrollo que pueden interferir con el aprendizaje de un comportamiento adecuado y que aumentan la dificultad conductual. Además, cada niño es único, con su propia gama de fortalezas y debilidades. Su enfoque dependerá de la edad, la capacidad, el temperamento de su hijo y de dónde ocurran los comportamientos desafiantes: en casa, en la escuela o en la comunidad.

La intervención conductual se vuelve imperativa cuando ese comportamiento conduce al aislamiento social o interfiere con la capacidad de su hijo para desarrollar relaciones amorosas y mutuamente satisfactorias dentro de la familia y la comunidad. La intervención también debe considerarse cuando el comportamiento interfiere con el aprendizaje o cuando representa una amenaza para la seguridad de su hijo u otras personas. A veces, la solución de problemas de comportamiento requiere un equipo de expertos que comprendan los principios tanto del apoyo conductual positivo como del análisis del comportamiento que trabajan directamente con usted en casa y con maestros y ayudantes en la escuela. Recuerden, no hay dos niños exactamente iguales, y cada uno merece una consideración individualizada.

Las áreas que hemos encontrado que ayudan a explicar muchos de los desafíos conductuales que enfrentan los padres incluyen procesamiento sensorial, desarrollo, procesamiento cognitivo, comunicación y funcionamiento social y emocional. Este artículo se centrará en consideraciones sensoriales. Las otras áreas se tratarán en futuros artículos.

Cuál es la forma de tratar a los niños Down

Consideraciones sensoriales

La entrada sensorial —visión, audición, tacto, olfato, sabor y propriocepción (nuestro sentido de dónde está nuestro cuerpo en el espacio) — nos rodea. Nuestro cerebro interpreta estas sensaciones como neutrales, placenteras, reconfortantes, molestas o dolorosas. El procesamiento sensorial varía mucho entre las personas. Olor a coles de Bruselas, sensación de pinchazo de aguja, ver una araña, usar ropa sedosa, escuchar una sirena, girar en círculos, degustar comida blanda, ponerse almohadas firmes, degustar café.

Algunas personas reaccionan fuertemente, positiva o negativamente, mientras que otras reaccionan mal: “¿Qué olor?” “¿Qué ruido?” Algunos pueden sentirse tan atraídos por ciertas sensaciones que los buscan, a veces gastando una cantidad poco saludable de tiempo en ellos. Los niños con DS no son diferentes en este sentido, pero puede ser confuso porque las cosas que les parecen placenteras y buscan pueden ser cosas que nos parecen aburridas o molestas, como rechinar los dientes o colgar calcetines. Cosas que nos parecen ordinarias, pueden procesarse como aversivas, como el ruido de un comedor.

Cuando los niños buscan aporte sensorial, nos referimos a esto como un comportamiento sensorial o “auto-estímulo”. Cuando este comportamiento de búsqueda sensorial interfiere con otros aspectos de la vida, recomendamos limitar el comportamiento a un lugar y tiempo determinados. Generalmente, simplemente decirle al niño “no” (como en “no tirar, sin escupir, sin saltar, sin girar, sin colgar”) no ayuda a largo plazo, e incluso puede convertir ese comportamiento en un comportamiento que busca atención, así como una búsqueda sensorial. La mejor estrategia parece ser ignorar y redirigir. Esto significa que deliberadamente no prestar atención al comportamiento de búsqueda sensorial en absoluto, o si es necesario, simplemente bloquearlo, y luego conducir al niño a otra actividad. (Por ejemplo, cantar una canción favorita o proporcionar otra actividad: “Vamos a colorear.”)

Para algunos niños, los comportamientos de búsqueda sensorial son su manera de calmar y aliviar el estrés, por lo que permitir el acceso a la autoestima según sea necesario puede ayudar a los niños a regular su estrés y emoción. Por ejemplo, a un niño se le puede ofrecer acceso a su iPad cuando está molesto, si la entrada de música les ayuda a calmarse. Los comportamientos autoestimulables también pueden ser útiles para mantener a los niños bien regulados y enfocados, por lo que permitir el acceso a la entrada sensorial de forma regular puede permitirles estar más concentrados o ayudar a mantener una quilla uniforme (a veces conocida como una “dieta sensorial”).

Lee también sobre las actividades para niños con síndrome de Down

consejos

Si un comportamiento de búsqueda sensorial es una actividad pública inaceptable, entonces sería apropiado redirigir de hecho al niño a un espacio privado. En estas actividades privadas se incluyen las obvias, como la masturbación o la recolección de nariz, pero también (especialmente para los niños en edad escolar) actividades que se ven “extrañas” o diferentes a otras y podrían aumentar el aislamiento social entre compañeros. Las reglas sobre tales comportamientos deben hacerse etiquetando el comportamiento y designando sus espacios privados (en casa y, si es necesario, en la escuela o en la comunidad).

La otra consideración sobre el manejo de comportamientos de búsqueda sensorial se relaciona con lo bien, o no, que un niño puede organizar sus propias actividades. Muchos niños con DS tienen dificultades para encontrar cosas constructivas que hacer durante su tiempo libre, y luego pueden participar en comportamientos de búsqueda sensorial, no porque encuentren estos comportamientos particularmente cautivadores, sino porque de otra manera están aburridos. Es posible que necesiten más facilitación para adultos para las actividades que la mayoría de los niños pueden hacer por su cuenta. También pueden necesitar espacios de juego más organizados que otros niños (por ejemplo, una alfombra o escritorio designado) y sólo unos pocos juguetes que se relacionan con esa actividad a la vez. A veces, un horario visual puede ser útil para mantener ocupados a los niños con DS.

Referencias:

http://www.pbs.org/wholechild/spanish/parents/building.html

Puedes ver más información en este vídeo:

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